La Murcia Contemporánea

1.La Murcia de Floridablanca

José Moñino nació en Murcia el 21 de octubre de 1728 en una casa existente junto a la parroquia de San Bartolomé, iglesia donde fue bautizado 3 días después. Pronto la familia se trasladó en el barrio de San Juan, próxima inmediata al Segura. 4 hijos más tuvo la familia Muñino- Redondo: Manuela, Gregoria, Fulgencio y Francisco.

Es una Murcia que parece anclada en el tiempo de calles recoletas y de viejo trazado árabe donde la mayor extensión de la ciudad se encuentra en el Arenal, en extramuros del Arenal estaba el paseo del Malecón, La Alameda del Carmen, la de Capuchinos, son los años en el que se van alzando las iglesias de Verónicas, Agustinas, San Nicolás, San Pedro y se acomete la obra del palacio episcopal. Así como la terminación tan costosa como en tiempo de dinero del puente hoy denominado el viejo. Es el siglo XVIII, el siglo del gran barroco murciano. El padre de José procura que su hijo reciba una esmerada educación ya que ha pasado a mejor orgura , desde funcionario de la cura eclesiástica a notario mayor de número y archivista de la audencia, estudiará primero en el seminario de San Fulgencio , en ese tiempo en el que el cardenal Belluga va estableciendo sus pías fundaciones y crea en Murcia un nuevo seminario, luego pasará a estudiar en la universidad de Orihuela, a los 20 años le otorgarán el título de abogado y la licencia para ejercer en los consejos y tribunales de la corte. En Murcia, en su propia tierra, comenzará el ejercicio de su carrera de abogado que le llevará años más tarde a ser el primer ministro del rey.

El estudio y la reflexión le ganó y se dejó llevar hasta él con apasionamiento en Madrid se sucedieron años difíciles en los que no faltaron trabajos auxiliadores de sus actuaciones de abogado, tales como de corrector de pruebas de imprenta para la asociación de libreros de Madrid comisionando para una larga serie de escritos realiza trabajos para la Mancha y la Puebla de Don Fabrique, al tiempo que va abriéndose paso en la corte conquistando amistades ya entre la alta nobleza como el duque de Osuna y el marqués de Perales.

Embajador en Roma con el cargo de plenipotenciario ante el papa Clemente XIV, desde su despacho podrá ver el abigarrado cuadro de la plaza romana de España, tipos populares , peregrinos, clérigos de 1000 órdenes, vistosos carruajes..pero José Moñino no está en Roma para dedicarse a los placeres que además su espíritu adusto y severo rechaza, él está allá para arrancar al papa la orden de extinción de la compañía de Jesús, es un deseo expreso de Carlos III, en el que el rey ha puesto toda su pasión y José para llevar a cabo esta encomienda debe emplear todas sus artes hasta lograrlo, será entonces cuando reciba el honor del rey de su nombramiento de conde, conde de Floridablanca. En 1777 tras haber ejercido como embajador en Roma, regresa a Madrid y es nombrado ministro de Estado, se inicia una larga etapa que terminará en 1792 durante todos esos años el conde va a llevar a cabo una política ilustrada con la que se pretende poner a España en la hora de las demás naciones europeas a través de reformas en la economía, la política, el trabajo, la estructura de la sociedad, una política que trata de resolver desde el poder, los problemas que atenazan a España.

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Murcia se hizo eco del nombramiento, el concejo además de dar la enhorabuena al padre y su hermano resolvió celebrar a cargo de sus propios recursos 3 días de fiestas.

Desde el poder del estado el conde de Floridablanca cabe su atención sobre Murcia, pide de que se le tenga informado de cuanto acontece en su tierra. De los problemas y del desarrollo de las diversas empresas que se iniciaban en esos días porque Murcia está cambiando no solo de mentalidad, de las gentes sino en urbanismo, la fachada de la catedral se termina y a su lado el palacio episcopal muestra una arquitectura de corte italiana.

El barrio de San Benito a la bajada del puente de piedra tan bien concluido se abre a una plaza donde se celebran corridas de toros y otros espectáculos, las calles con el fin de sentarlos y quitarle el polvo o el barro que traen las alpargatas de los labradores, de los huertanos, se comienza a adoquinar así como a iluminarse con faroles e igualmente el río se quiere ir encauzando con murallones de piedras, de todas estas obras nos queda constancia de la permanente atención del conde( carretera Murcia-Cartagena, canal de navegación desde Lorca a Cartagena).

Se constituyó una sociedad llamada del canal real del reino de Murcia cuyo presupuesto alcanzó la cifra de 60 millones de reales, las obras de este canal comenzaron en Huesca, mientras estudiaban las posibilidades de su aprovechamiento, pero el conde , conocedor de estas tierras, no terminaba de concebir cómo podía hacerse esta obra. Designó a Pedro López de Lerera para que emitiese un informe técnico que cuando fue realizado demostró la imposibilidad de dicho proyecto, sin embargo no todo fue trabajo inútil, pues vieron la posibilidad de construir pantanos, en la década de los 80 los de Fuentes y Valle Infiernos fueron frutos de estas ilusiones y trabajos, pero un permanente contacto con su tierra era el establecido a través de los miembros de la Real Sociedad económica de amigos del país de Murcia de la que partieron numerosos proyectos educativos, agrícolas, de bellas artes, la ciudad de Águilas fue impulsada por el conde o la ayuda para que se activara la fábrica de hilar seda. Y no olvidó nunca los establecimientos de la enseñanza, el seminario de San Fulgencio fue autorizado para que confiriese los grados de bachiller en artes, derecho civil y económico y matemáticas.

Pero el poder cansa ,como enemigos van surgiendo a lo largo del tiempo que se sustenta. Carlos IV es el nuevo rey de España. En 1792 después de permanecer 15 años en el cargo de la máxima responsabilidad política, vencidos por sus enemigos del partido de los aragoneses que dirigía el conde de Aranda, José Moñino es despedido por el rey pese a que aparentemente las relaciones con el monarca no ofrecían contratiempo y el día antes de recoger su cese había paseado con él tranquilamente por los jardines de Aranjuez.

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En 1805 redacta su testamento por el que legaba su título a su hermano Francisco así como disponen diversas clausulas las honras fúnebres que deseaba y ser sepultado con su familia en la capilla de la Comunión en el templo de San Juan próximo a su casa , pero aún a los 80 años su vida de político, de acción, no había concluido, la historia le reclama, le arranca de su retiro y de sus lecturas espirituales en el convento de franciscanos de Murcia.

Napoleón ha invadido España, el conde de Floridablanca forma parte de la junta patriótica que levanta en Murcia y por último en agosto de 1808 pasa a Sevilla como integrante de la junta suprema del reino en defensa contra el invasor, lejos de Murcia en Sevilla sirviendo a España muere ese mismo año. Don Martín de Garay como secretario general de la junta comunica al ayuntamiento de Murcia la triste noticia. Su muerte célebre por tantos títulos y hasta por sus desgracias a las cuales quiso poner fin la providencia sacándole de su pacífico retiro para ejercer las funciones mas augustas presidiendo el cuerpo soberano nacional ha llenado de aflicción a la junta suprema y será honrado con las lágrimas de gratitud y la memoria de los españoles.

  • El Cantón Murciano

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Es el s. XIX, todo un siglo de guerras y enfrentamientos entre españoles, Amadeo de Saboya, el rey buscado, en el puerto de Cartagena recibe la noticia del mortal atentado en Madrid contra el general Primo, tras apenas dos años del intento de pacificar España renuncia al trono.

Como es sabido fue en vísperas del cantón murciano cuando se estableció este comité de salvación pública presidido por Roque Barcia, el objetivo es establecer un estado descentralizado de corte republicano, pero las gestiones de Barcia y sus compañeros no progresan y en Cartagena el tiempo corre cada vez más deprisa y se piensa en proclamar el cantón sin dilaciones. Pero antes de que esto ocurriera fueron muchas las dudas acerca de lo que debía o no hacerse, Manuel Cárceles( 1 de los cabecillas del movimiento) celebra una reunión en casa del concejal intransigente Eduarte con otras 20 personas para determinar que se va a hacer, si se subleva o no la plaza, se produce una viva discusión, hay jefes y oficiales afectos a las ideas revolucionarias y federalistas, unos dicen que hay que esperar a la llegada del diputado Antonete Gálvez llamado a ponerse al frente de la insurrección cantonal, otros prefirieron esperar la llegada del general federalista Juan Contreras, pero la escuadra se sabe va a elevar anclas, una contraseña, un cañonazo en el castillo de galeras será la señal. Al día siguiente Cartagena es cantonal se ha sublevado la mejor plaza fuerte de España contra el gobierno de Madrid que pese a proclamarse federalista, no hace sino dilatar la revolución, una bandera roja ondea en el castillo se galeras, una bandera roja que algunos dicen que es turca, la primera sangre cantonista va a derramarse, un voluntario se corta las venas y empapa la media luna en rojo con su propia sangre.

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En Murcia la situación revolucionaria se establecía el 14 de julio con la llegada desde Cartagena de Antón Gálvez el popular Antonete, un huertano de Torreagüera republicano que se había hecho famoso por protagonizar sendos levantamientos en la sierra de Minarete, por la supresión de las quintas y consumos de 1869 y a favor de la república federal, en 1872 ahora se formarán una junta compuesta por el abogado, periodista y diputado Jerónimo Poveda prototipo de una pequeña burguesía republicana de la capital como presidente figura el médico Antonio Hernández Ros,uno y otro domiciliados en la misma calle de Platería. La junta murciana choca desde el primer momento por cuestiones de preeminencia con la directiva de Cartagena a la que se había incorporado diputados y militares republicanos llegados de toda España pasando a constituir un gobierno provisional rival del de Madrid.

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Algunas de estas expediciones cartageneras fueron dirigidas a Alicante, Valencia, Almería y Málaga, pero dieron lugar a actos de piratería condenados internacionalmente y a la intervención de las escuadras británica, francesa, prusiana e italiana en defensa de sus respectivos intereses en adelante, las escuadras mencionadas con base en Escombreras impedirán el libre movimiento de los buques cantonales.

Sin embargo esas expediciones no cesarán hasta finales de 1873 derrumbada la situación cantonal en toda la provincia, tras la infortunada expedición de Gálvez a Chinchilla el general Mtez Campos restablece la situación revolucionaria, reconstituye los destituidos ayuntamientos y las cantonales se ven obligados a cerrarse entre las formidables defensas de Cartagena hasta los primeros días del año 1874 donde son sometidos al doble bloqueo naval y terrestre de las fuerzas del general López Dominguez, también se hallaban en Cartagena las fragatas Almansa, Victoria, Méndez-Nuñez y Tetuán con el vapor Fernando el católico, así como otros ,además estaba un batallón de movilizados y otras unidades que con los artilleros componen un total de 9000 hombres equipados con moderno armamento incluidas 500 piezas de artillería, sin todo esto la plaza no hubiera podido resistir un asedio tan severo y prolongado.

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Pero no solo ese armamento fue lo que facilitó la resistencia sino también el espíritu entusiasta de la pequeña burguesía cartagenera que tomó las armas junto con los militares obreros comenzando por su líder el carpintero Pablo Meléndez presidente de la junta de operarios de arsenal y de la federación obrera cartagenera adscrita a la internacional socialista. De todas formas las convicciones ideológicas de esta burguesía junto con los militares fue el factor que impuso la marcha atrás en la alianza de los internacionalistas con el debilitamiento de la resistencia cantonal. Este cambio de actitud vino a dar la razón a quienes como Federico Hengel denunciaron el levantamiento acaudillado por Cartagena.

Durante el año cantonal aparecieron diversas publicaciones , la principal ante todo es el “ El cantón murciano” órgano oficial de la revolución cartagenera.

La junta revolucionaria, no quiso cometer el triste error de otros conocidos revolucionarios burgueses e intentó no siempre con éxito impedir toda suerte de desmanes. Serán vigiladas y protegidas las casas de cuantos cartageneros han huido e incluso las autoridades cantonales concederán un plazo para que todos aquellos militares o civiles que no sientan vibrar en su pecho la revolución puedan salir de la ciudad.

Las navidades de 1873 serán las más tristes de Cartagena, lluvias persistentes de todo un mes inundan de barro la ciudad ya casi convertida en escombros para el continuo bombardeo, como colofón el 6 de enero de 1874 una explosión destruye el parque de artillería convertido en almacén de municiones, granadas o explosivos y en donde habían encontrado refugio en las últimas semanas cerca de 500 personas entre mujeres y ancianos y niños en el momento de la explosión.

La palabra capitulación empieza a pronunciarse , los cabecillas del movimiento, generales Contreras, Antonete Gálvez y Roque Barcía mantienen una desestimada resistencia, la ruina de Cartagena es total, solo 27 casas quedan en pie en toda la ciudad 327 se encuentran totalmente destruidos y mas de 1500 muestran grandes deterioros.

La Numancia lleva a bordo 1633 personas entre hombres, mujeres y niños figuran entre ellos el general Ferrer, Contreras, los diputados Gálvez y Aragus Menéndez, 12 individuos de la junta, 10 jefes y oficiales, 480 marineros,258 soldados, 356 milicianos, 44 mujeres y niños, se cerraba una de las evocadora y dramáticas páginas de nuestra historia contemporánea y al propio tiempo se iniciaba para los cantonistas murcianas un penoso y prolongado exilio en la Argelia francesa.

3.La Murcia Artística de los años 20 del siglo XX

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Es unos años murcianos cuyo arranque se puede precisar en el tiempo de la primera guerra mundial se produce en Murcia un cambio radical en el arte de la ciudad así como en los más amplios aspectos culturales. En esta época la ciudad aparece como anclada en el tiempo conservándose en sus calles una estructuración urbana que tanto recuerda la configuración árabe. Los años de la primera guerra mundial han traído hasta el escenario del teatro Romea importantes artistas que buscan lugares pacíficos, alejados de esa primera locura mundial que fue la guerra, compañías dramáticas extranjeras, balets rusos, concertistas, orquestas cruzan Murcia ofreciendo al público interpretaciones que unos años antes habría sido imposible de ver.

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Antonio Garrigós nace en 1888, Joaquín García y José Ballesta 1892, Juan Guerrero.. Victorio Nicolás, Pedro Flores..Ramón Gaya 1910. Toda una generación de artistas que radicalmente va a ir desterrando a lo largo del tiempo el carácter decimonónico del arte, va a atender mas o menos intensamente a la renovación cultural que en el mundo se está produciendo y va dejarse influir por esos himnos artísticos que se llamaron las vanguardias y es a mediados de los años 20 del pasado siglo cuando un joven profesor de literatura que acaba de conseguir una cátedra de universidad llega a Murcia, Jorge Guillén, que entra en contacto con nuestros escritores, poetas.. como Juan Guerrero, quein colabora en las páginas literarias de la Verdad y luego más tarde se crea una revista Verso y Prosa donde escribirán todos los nombres de lo que años después será la generación del 27: Salinas, Alberti, Lorca, Gerardo Diego, Aleixandre, Cernuda, Damaso Alonso. Además de colaboraciones de artistas como Dalí, Vazquez Díaz, Ramón Gaya que irán aportando sus dibujos. Juan Guerrero señalaba en un escrito la estancia de Gorgue Guillén en la ciudad del Segura, que quiso quedarse en Murcia como archivero documentalista pero no le fue otorgado, evocará en sus versos en su exilio en America al Malecón y a sus calles de Murcia, como a la calle Aurora.

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Pero la ciudad parece ignorar quienes son sus artistas que viven en unos años en los que casi siempre necesitan de otra profesión mas o menos cercana a la vocación para sobrevivir sobre todo cuando se quedan en Murcia.

Pintores como Luis Garay, realiza carrozas para la batalla de flores, al mismo tiempo que da clases en la escuela de Arte y oficios. Pedro Flores de quedó en París donde pinta nuestra ciudad y su huerta que será tema de inspiración para él, pinta recuerdos de juventud, aunque vendía poco.

Los que en aquellos años eran jóvenes artistas como Pedro Flores Luis Garay, y Ramón Gaya, son ya parte de la historia de Murcia página importante de la pintura contemporáneo española. Juan Ramón Jiménez escribe sobre ellos 3.

Una nueva Murcia está naciendo.

 

Foto principal cortesía Wikipedia