La Época Romana

Los Cartagines y Romanos en la Región de Murcia

  • La Romanización:Cartagonova, Begastri, Eliocroca

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La Península Ibérica había interesado a Roma por motivos militares, estratégicos y económicos. Así fue como se lanzó a la conquista de nuestro territorio partiendo del sur y levante, por eso podemos afirmar que la romanización española se inició en la costa levantina, entendiendo la romanización no solo la conquista sino también la transformación de los costumbres políticas, sociales y culturales. En este proceso jugó un papel importe el número de personas que llegaron a nuestro país en diversas épocas procedentes de Roma y en general de la península itálica.

El ansia expansionista de Roma no podía permanecer indiferente ante un punto de notable interés situado en el mediterráneo, se trataba de Quart Hadast , la ciudad fundada por Asdrúbal en el 237 ac que después se llamaría Cartago Nova y en la actualidad Cartagena. Este interés se debió sobre todo a que las minas existían en Cartagena y sus alrededores eran muy atrayentes sobre todo las de plata, no solo por su cantidad sino por su calidad.

Los cartagineses sometieron rápidamente la región. Desde Cartagena salió Aníbal a la invasión de Roma, con sus elefantes y su ejército. Sin embargo su exceso de confianza permitió a Roma recuperarse y en una jugada enviar sus tropas a Hispania, para coger a los cartagineses por la retaguardia.

Fue así como Escipión conseguía hacerse con el control de Carthago Nova en el 209 aC.

En el museo de Cartagena se conservan gran número de instrumentos de la época. Allí se pueden ver escaleras, piquetas, campanas.

Durante la primera mitad del siglo primero hubo un gran impulso constructivo, se hacen templos, edificios públicos, termas y construcciones para espectáculos como el anfiteatro o la necrópolis de la torre Ciega. Las excavaciones realizadas en el Molinete contribuyen al mejor conocimiento de la primera fase del desarrollo de la ciudad.

Al amparo de las explotaciones mineras se desarrolló otro núcleo muy floreciente, se trata del área de la actual Mazarrón que contaba también con ricas minas. Hay constancia de la existencia de este municipio a través de 3 esculturas halladas en el S. XVIII que se conservan en el museo arqueológico, representan a dos personajes togados y a la diosa Ceres sosteniendo los frutos y espigas propios de la divinidad.

El declive minero que empieza a hacerse patente a finales del siglo primero después de Cristo impulsan a la población al desarrollo de una tradición muy anterior: las factorías de pescado, concretamente a una salsa llamada garum que llegó a alcanzar un elevado precio y gran fama.En el puerto de Mazarrón se ha hallado una enorme factoría y gracias a este descubrimiento se ha podido saber con exactitud el proceso de elaboración del producto y el material utilizado. Éste hallazgo se completa con otro localizado en Águilas, se trata de un horno de ánforas que nos ha permitido conocer las características de los envases que contenían el garum que era exportado al imperio.

Frente a estos poblados en la costa que fueron muy pronto romanizados existieron otras series de enclaves situados hacia el interior de nuestra región en la que tuvo una mayor relevancia la población indígena:

  • Begastri. Cehegin

Principal exponente de estas poblaciones, como se ha podido confirmar en un ara hallada en el cabezo de Roenas que está dedicada a Júpiter optimus maximus, este cabezo es un cerro bien fortificado que data al menos del siglo 4º ac Y que pervive por toda la época romana adquiriendo una especial desarrollo a partir del siglo 4ºdc.

La cerámica que se ha encontrado en este cerro es muy interesante pues junto con la de importación romana que presenta barniz negro y sobre todo terra siglilata existe otras con peculiaridades totalmente indígenas que pervivió hasta el mismo fin del poblado.

Otra población de características similares se halló en el estrecho de la Encarnación en Caravaca donde se encontraron sigilatas imetálicas subgalicas y clavos mezclados con cerámicas de tradición indígena, las cuales son muestras de la simbiosis de la cultura romana e índigena.

No podemos dejar de mencionar los restos de un templo hallado en este mismo lugar y que se levanta sobre un primitivo santuario ibérico, otros poblados de esta misma fase se hallan en Cieza y Archena, pero desgraciadamente sus restos han sido expoliados.

Hemos recorrido dos puntos destacados de la romanización de nuestra tierra, Cartagena y Cehegin, pasemos al tercero.

  • Lorca. Eliocroca

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Aquella casa de postas situada en torno de la ciudad de Lorca dio lugar al desarrollo de una población que debió ser muy floreciente.

A través de los siglos nos ha llegado algunos restos de esta población, de ellos lo más importante son: la cerámica hallada en el cerro del castillo y una necrópolis que se encuentra a las afueras de la actual Lorca sin olvidar el milenario de la época augusta.

Junto a este panorama urbano aparece unas pequeñas villas situadas junto a cursos de agua y manantiales que marcarán el auténtico carácter de nuestra región ya que sobre todo tras la desaparición de la minería la exportación agrícola será el soporte económico de la zona.

Entre los cultivos de aquella época destacan los cereales, el olivo y la vid, también estaban muy extendidos en la provincia cartaginense la vendimia era motivo de vacaciones oficiales. Este panorama agrícola se completan con las actividades ganaderas y el cultivo del esparto.

La rica explotación agrícola y el conjunto de factorías y establecimientos comerciales de salazones de pescado distribuidos a lo largo de la costa dan lugar a un momento de auge durante gran parte del siglo cuarto, a esta época corresponden a grandes villas con ricos mosaicos que se han hallado en diversos puntos de nuestra región como Yecla, Jumilla, Ulea, Lorca, La Alberca, Abanilla y Mula.

Cartagena inició su declive en el siglo segundo con la paralización de sus minas y la modificación de sus fuentes de riqueza, recuperándose hacia mediados del siglo IV e iniciándose una nueva época de esplendor que con los grandes altibajos del siglo quinto, fecha en que se inicia la invasión germánica, se mantiene hasta el primer cuarto del siglo VII. A esta fecha corresponde la necrópolis de San Antón, tal vez en parte cristiana y en la que se observan claras conexiones con el norte de África especialmente en la iglesia de Alejandro de Dipasa.

La ocupación de mediados del siglo VI del levante peninsular por los bizantinos impone una nueva situación, la posición estratégica de Cartagena preponderante durante la época republicana se da de nuevo en este período, transformándose la ciudad en plaza fuerte del poder imperial encerrada entre anchas murallas cuyo testimonio literario se manifiesta a través de una inscripción hasta ahora el mejor documento de la presencia bizantiza en España hallada en 1698 al abrir un pozo en el corral de la Merced y que por su belleza merece bien ser conocido.

A esta última fase corresponde otro importante monumento situado al pie de la tierra de Carrascoy en el llano del Olívar de Algezares, se trata de una basílica de 3 naves más ancha la central que las torres laterales, la pobreza de construcción contrasta con su riqueza ornamental, tiene ricas celosías y canceles decorados con motivos geométricos, abisel, de larga tradición tardoromana corresponden al último cuarto del siglo VII. Cartagena fue destruida a manos de Siseguto.. en una fecha imprecisa en torno al año 620 pervivió sin embargo la ciudad de Begastri encerrados entre gruesas murallas.

Han sido más de nueve siglos de influencia romana en la que tuvo lugar la síntesis de las tradiciones indígenas y las aportaciones continuas de Roma. De esta manera se han ido formando la idiosincrasia del pueblo su destino siempre a caballo entre mundos y gentes distintos.

 

 

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